domingo, 5 de octubre de 2008

Baromedicina Y deporte (Simon Osorio )

Felipe Van de Wyngard
Triatleta

"Retomaré tangencialmente el tema de la columna anterior, con respecto al apoyo científico multidisciplinario que necesita un deportista, tanto en condiciones de régimen normal de entrenamiento y competencia, como en caso de enfermedades, lesiones o cualquier otro tipo de problema.

Un aporte científico novedoso, interesante y que en Chile es aún relativamente desconocido, es la aplicación de la Baromedicina en el deporte. Si bien no soy médico ni especialista en el área, me referiré a este tema desde un punto de vista de usuario y deportista, teniendo ya un poco de experiencia y también habiendo investigado para poder escribir con conocimiento. La Baromedicina es una especialidad médica que estudia el tratamiento o terapia de Oxígeno Hiperbárico (OHB), que tiene como gran beneficio la facilitación de la recuperación en diversas enfermedades, a través del uso de cámaras hiperbáricas.

Las cámaras hiperbáricas se comenzaron a utilizar hace alrededor de 100 años para tratar el “mal del buzo” o enfermedad por descompresión, típica en buzos que trabajan a mucha profundidad y que no realizan una descompresión apropiada al subir a la superficie. Con el tiempo y gracias a diversos estudios, se identificaron efectos beneficiosos como complemento a tratamientos convencionales de enfermedades comunes. En Chile hay varias cámaras hiperbáricas, principalmente en ciudades portuarias o donde es común el buceo profesional; en Santiago, actualmente existen dos centros de Baromedicina, el Hospital FACH y el Hospital del Trabajador de Santiago, ambos con un enfoque terapéutico más amplio que el de las otras ciudades.
Hasta el momento, todo parece chino, por lo que me explico un poco… El aire atmosférico es una combinación de gases, de los cuales el oxígeno ocupa una concentración de solamente el 21% del aire. El tratamiento con OHB consiste en el efecto beneficioso y estimulante para diversos procesos regenerativos del cuerpo, al respirar oxígeno 100% (puro) a una presión más alta que la atmosférica. Al encontrarse en un ambiente con mayor presión, el cuerpo asimila de mejor forma el oxígeno respirado, con lo que la presión de oxígeno transportado en la sangre es hasta 15 veces mayor que en condiciones normales, estimulando el metabolismo celular, especialmente la regeneración y limpieza de tejidos.

Dentro de las enfermedades que se benefician, se pueden mencionar: fracturas, osteomelitis, quemaduras, necrosis, pie diabético, anemias, úlceras, heridas graves o crónicas, infecciones e intoxicaciones por gases, entre muchas otras. Recientemente, tuve la oportunidad de compartir con una paciente que estaba tratando un problema crítico de jaquecas, con resultado – hasta el momento – exitoso.

“El viaje”
Existen diversos tipos de cámaras hiperbáricas, desde las monoplaza (para una persona), hasta cámaras “gigantes” para 20 ó más personas. En el caso de la cámara del Hospital del Trabajador, en funcionamiento desde el año 2002, esta tiene capacidad para 12 personas cómodamente sentadas, o para dos camillas y 6 asientos. Algunos datos: la cámara es un cilindro que mide 4,3 m. de largo y 2,5 m. de diámetro, está construida en hierro macizo de 25 mm. de espesor, pesa cerca de 6000 Kg., la presión de prueba es de 80 psi (libras por pulgada cuadrada) y normalmente se trabaja a una presión de 17 psi (equivalente a 12 m. de profundidad). Como ejemplo, la puerta, que tiene una superficie de aproximadamente 2 m2, a 17 psi, ¡soporta un peso equivalente a 12 toneladas! Se pueden imaginar que es prácticamente como estar en un submarino.

La terapia de OHB es de efecto acumulativo, por lo que en general es recomendable hacer 20 ó más sesiones seguidas, aunque esto dependerá principalmente del tipo de lesión o enfermedad, y de su gravedad. Cada sesión dura aproximadamente 1hora y media. Se cierra la puerta (que parece más bien una escotilla de submarino) y comienza a aumentar la presión; se tapan los oídos y es necesario ir compensando a medida que la cámara se “sumerge”. Estando ya en la presión de trabajo, se respira oxígeno 100% a través de una mascarilla, con válvulas de control de los flujos de inhalación y exhalación. A los 30 minutos hay un descanso de 3 a 4 minutos, y luego siguen 30 minutos más. La cámara se presuriza con aire atmosférico, está bien iluminada y con música ambiental, por lo que la sesión es bastante cómoda. Luego de cumplirse el tiempo señalado, se disminuye gradualmente la presión según tablas de descompresión, se corta el flujo de oxígeno en las máscaras y finalmente se “emerge”. En todas las sesiones entra a la cámara un especialista acompañando a los pacientes.

Baromedicina y deporte
Gracias al efecto regenerativo que tiene la terapia de OHB, el principal beneficio para los deportistas es acelerar los procesos de recuperación, tanto en lesiones, como en periodos de mucha exigencia de entrenamientos o competencias. La OHB tiene un efecto antiinflamatorio y anti edematoso y acelera los mecanismos curativos de lesiones musculares y óseas. También induce y favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos, lo que se traduce en una mayor capacidad de transporte y profundidad de alcance del oxígeno presente en la sangre, hacia órganos y músculos, lo que mejora ciertos parámetros fisiológicos considerados en evaluaciones deportivas. Hay efectos menos objetivos que han sido señalados por deportistas, como sentirse mejor en entrenamientos, más descansado o dormir más profundamente. Todo lo anterior está relacionado con el hecho de que, como señalaba en la columna anterior, el deportista de alto rendimiento necesita recuperar lo más rápidamente posible cualquier dolencia o lesión, para no perder entrenamiento ni competencias. Especialmente en el área deportiva, en la actualidad aun se están desarrollando estudios, pero la evidencia parece sugerir que efectivamente hay una disminución en los tiempos de recuperación de lesiones deportivas, tanto en fracturas como en lesiones de tejidos blandos.

En Chile, ya son muchos los deportistas que han utilizado la cámara, por diversas lesiones o necesidades deportivas, entre ellos, Kael Becerra, Carlo De Gavardo, Francisco “Chaleco” López, Fernando González, además de varios futbolistas. Personalmente, he usado el tratamiento de OHB en dos oportunidades por lesiones deportivas similares y relativamente complicadas, con resultados más que satisfactorios.

Con lo acá expuesto, no pretendo presentar la OHB como una terapia milagrosa que sane enfermedades o que permita a los deportistas mejorar infinitamente su rendimiento; esto es sólo un complemento al tratamiento de enfermedades y también al entrenamiento que cada deportista realiza, y cada persona asimila en distinto grado los beneficios de la terapia, pero sí es una herramienta que internacionalmente se utiliza cada vez más como parte del apoyo científico a deportistas de alto rendimiento.

Quiero cerrar esta columna con una reflexión que quizás se escapa al tema deportivo, pero que me pareció interesante de compartir. En el Hospital del Trabajador se tratan muchos accidentes laborales de carácter grave: quemaduras con productos químicos, intoxicaciones, electrocuciones, cortes graves con sierras, amputaciones, etc. Al entrar en la cámara, he podido estar con pacientes que realmente han sufrido lesiones graves, lo que de cierta forma me hace escarmentar y dar gracias a Dios de estar sano y de poder hacer lo que me gusta. A veces uno piensa que una lesión es lo peor que puede pasar, que todos los planes se van por la borda y que no hay vuelta atrás, pero en realidad uno está sano y las lesiones deportivas – en general – no son graves. El ver otras realidades permite darte cuenta de esto y tener una actitud positiva para enfrentar la propia recuperación".

Fuente: blogs.lasegunda.com

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